lunes, 23 de marzo de 2009

Un momento...

De un momento a otro, nos quedamos solos. Tu y yo, y todo lo demás parecía desvanecerse en tinieblas negras y profundas. No había cielo, ni mar, ni tierra, ni ciudad, ni amigos. Nada parecía existir a parte de tu y yo... De repente, tu hermosa mirada comenzo a recorrer la nada, y sólo halló refugio plácido y confortable en mis ojos. Y te miré, como siempre, con amor, con cariño y con ternura. Yo te miraba como siempre, pero tu me mirabas como nunca, como con una chispa de luz infinita, con el dorado resplandor que solo el amor puede darle a tu mirada clara. Como si de repente, con una mirada, en apenas un momento, un ángel se pudiera enamorar de un demonio, así, de esa manera caiste tu en mis brazos.

Y yo te abracé, y me aferré a ti como un naúfrago, te enrredé en mis brazos y te atrapé con mi mirada fija y decidida. Sin embargo, me detuve. Me frené, pensando en que tal vez estaba invadiendo tu espacio, obligandote a algo que no querías. Y el miedo me frenó, me volvió hielo o quizás roca. Me imaginé tu reacción de desprecio, de miedo o de indignación.

Pero ocurrió justo lo contrario. Fueron tus labios los que buscaron a los mios, y el tiempo se congeló definitivamente en un instante. Mi respiración agitada, pero la tuya aún mas. No lo podía creer, nunca pensé que la vida pudiera ser tan increiblemente inspiradora. Fui absolutamente feliz de unir mi vida contigo por medio de un beso...


Y entonces, desperté confundido y contrariado, en mi cama, buscándote, pero sin hallarte.. desperté y con resignación, quise seguir durmiendo para encontrarte un momento entre mis sueños.

lunes, 16 de marzo de 2009

Cara a cara: El oficio de un periodista.

Camino a mi casa, decidí desviarme de la ruta acostumbrada, y teniendo en cuenta la hora, tomé la Avenida Santander, y mientras caminaba rapidamente, con frialdad, me encontré con Adielita, una de las personas que hace los oficios varios en mi colegio. La saludé y sostuvimos una corta conversación de conocidos. Me preguntó sobre la desagradable experiencia del batallón, y sobre temas varios, incluso sobre mi mejor amigo, que está en los Estados Unidos. Yo contesté animadamente, hasta que ella se despidió y comenzó a correr detrás de la buseta que la llevaría a su hogar. De repente un pensamiento atravesó mi mente, como una flecha de ballesta atraviesa el pecho de un infortunado, como un dardo que planea por los aires hasta dar en el blanco... Era el pensamiento de que me había encontrado con el origen de mi oficio de periodista.

No es que yo tenga la idea pretenciosa de considerarme un periodista. No. Para eso me falta mucho, pero si hago las veces del periodista. Se puede decir que desempeño un oficio de periodista, a través de dos trabajos importantes. El primero, como corresponsal del periódico local en el colegio, y el segundo como asistente de dirección del noticiero de mi colegio. Son dos oficios netamente institucionales, pero que siempre han significado mucho para mi. Aunque en un mundo de grandes noticias, de informativos prestigiosos y periodistas importantes, mi función como comunicador institucional puede pasar mucho más que desapercibida. Sin embargo, para mi, tratar de ser periodista tiene un impacto muy fuerte en mi configuración emocional, en mi autoestima.

Pero encontrarme cara a cara a Adielita, la persona a la que le hice mi primera crónica periodística de verdad, fue todo un suceso. A pesar de verla a diario en el colegio, no me habia detenido a pensar en los dos años que llevo ejerciendo mi oficio en lo que en realidad me motivo a dedicarle tiempo a un oficio que en ocasiones es poco grato en mi colegio.
Mi verdadera motivacion son las personas, sus sonrisas, las historias que hay detrás del papel, detrás de lo que todo el mundo ve. Es el alma de la gente lo que debe motivar al periodista a informar, a hacerse uno con la noticia, pero mirándola con imparcial objetividad.

Cuando hace dos años acepté convertirme en el corresponsal, no fue pensando en convertirme en el lambezuelas de nadie, o en simplemente un mecanismo por medio del cual el colegio se da publicidad en un medio escrito. Lo acepté, lo aceptamos, porque sin mi inseparable compañero Luis Felipe Molina no sería nadie. Lo aceptamos, convencidos de que sería para aprender, para mejorar, para informar acerca de lo que pasa y que nadie ve. Aceptamos con una maleta llena de ilusiones, de proyectos, de articulos... muchos de los cuales nunca se cumplieron y fueron como sueños dejados al aire. Esos proyectos que se desvanecen, pero que van quedando como anécdotas en el tiempo...



Nunca pense que en muchos casos el tedio me dominaría. para convertirme, en ocasiones, en un simple mecanógrafo que informa lo que otros quieren decir. Nunca he estado de acuerdo con hacer las cosas por encargo, con informar lo que otros quieren que se informe. Da lo mismo si es al servicio de un cartel mafioso o del rector de un colegio. La información nunca debe ser manipulada. Sin embargo, el hecho de que sea un medio institucional implica que debe tenerse un control sano sobre los contenidos, respetando las libertades. Pero también hay que tratar de que el contenido le guste a toda la comunidad educativa..

Mi oficio de periodista hace parte de mi realización personal. Algún día sueño con llegar a ser periodista, no porque quiera ser un abogado incapaz de ejercer su propia profesión, sino porque quiero complementar el ejercicio del derecho, haciendo opinión, generando la información. Es un complemento a mi carrera y a la vida de todo hombre. Es un honor para cualquier profesional de cualquier campo, desempeñar el oficio del periodista. Sin embargo, creo que mi lugar esta en otros campos, y que me hace falta más empatía y menos seriedad para ser un buen comunicador social.

El oficio de un periodista va mas allá de dar información, involucra ser parte de la realidad, estar permanentemente informado, sin tomar partido pero mostrando interés por el suceso del que se va a informar. El periodista debe ser un hombre que conceptualice la noticia, que la "digiera", la analice y la interprete, que la comprenda desde varios puntos de vista, ojalá desde varios aspectos culturales. Debe ser un hombre objetivo, capaz de redactar, hacer guiones, tomar fotos, hacer filmaciones, ediciones, locuciones.. un hombre todo terreno.
Para mi, de las personas que conozco quien se acoge mejor a esta descripción es Luis Felipe Molina, por su enorme potencial, su capacidad de trabajo, su sentido de la justicia y la objetividad. Mol, Gracias por ser mi maestro, y enseñarme tantas cosas.

martes, 10 de marzo de 2009

... Y uno aprende


Hoy no ha sido un día cotidiano. Estos días han sido dificiles para mi complicado mundo interior. Han sido días plenos de dudas, conflictos y confusiones. Reconozco que me afectó haber perdido la elección para Representante del Consejo Estudiantil. Fue una puñalada dolorosa en la quijada o en las entrañas del pecho. No ha sido el único golpe ultimamente, pero fue el más reciente y el más brutal. Ahora siento que me estoy alejando de lo que quería ser, y que las cosas empiezan a cambiar. Quizás he perdido mi tiempo, porque siento que lo que pasó hoy me aleja de algo por lo que he trabajado toda mi vida, incluso desde que no era consciente que trabajaba por ese ideal.
Lo admito, me llena de profunda tristeza mi fracaso, y este es el tema del escrito de hoy. Como el hombre se encuentra cara a cara con el fracaso, con la derrota.
¿En que es lo pimero que pienso cuando soy derrotado? En el karma. Es extraño, es casi inconsciente pero es así. Parte de mi manía de echarme la culpa por las cosas que pasan, aunque en este caso dependiera de mi. Si hubiera sido más amable, si hubiera sido menos antipático, si hubiera sido más alegre, si hubiera sido menos yo.. las cosas hubieran sido a otro precio.
Luego del karma, viene la etapa de la preocupacion. Como persona racional que soy, empiezo a examinar las consecuencias de mi fracaso, a asumirlo pero sin asimilarlo aún. Las consecuencias esta vez son claras: más que un anhelo material que se aleja (el portátil), es el valor moral de lo que se ha perdido hoy. Las esperanzas de mucha gente, el honor propio y el de mi salón. En ese instante, pense en mi familia, en mis mejores amigos, en mis amigas y en gente que espera mucho de mi.
Después de comenzar a asumir esa pérdida moral, sigo enfrentando mi fracaso. En el salón me ensimisme un rato, me encerré en mi propio ser para buscar una respuesta. "Y la encontré.
Lo mejor es huir, irme lejos a un lugar donde sea querido y respetado por otros" pensé en medio de la ira conmigo mismo. Pensé en Suecia, como sería de diferente mi vida allí, o en Francia, o en los Estados Unidos, o en cualquier otro lugar del mundo que no fuera mi siempre amada y respetada Manizales.
Esto lo interpreto como el rechazo a mi mismo, que es una etapa más del proceso de asumir las frustraciones frente al fracaso. Pero después de asumir las cosas que duelen no queda más opción que buscar salidas lógicas, racionales, oportunas y efectivas, nada de irme a Suecia por ahora.
Mi lugar esta aqui, al pie del cañón asumiendo mis victorias con orgullo, y aceptando mis derrotas con la cabeza en alto. Esta experiencia me ha llevado a sacar conclusiones satisfactorias sobre mi mismo... En la derrota, asumo un caracter sumiso, culpable, me hago más debil para ser más fuerte porque profundizo mis fracasos para hacerlos triunos. En la derrota soy cobarde, en el sentido de que me gusta huir de las cosas, pero soy valiente ya que asumo las consecuencias de mis actos.
Tras esta reflexión, al llegar a mi casa comencé a leer un poco el poema que siempre me anima,"Y uno aprende" , que tiene algunas frases que siempre me van a hacer sentir mejo r :D. Este poema siempre se le atribuye a Jorge Luis Borges, aunque es de otro poeta del cual no recuerdo el nombre. A continuación, reproduciré algunos versos acerca de la derrota.

"Después de un tiempo,(...)

y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construirtodos sus caminos en el hoy,porque el terreno de mañanaes demasiado inseguro para planes...y los futuros tienen una forma decaerse en la mitad.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar,que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale,y uno aprende y aprende y con cada día uno aprende.

Y con cada adiós uno aprende"