Media de Sertralina.. y a dormir. Más Prozac y menos Platón. Creo que en este momento vendrían bien unas 35 gotitas de valeriana, para tranquilizar la mente, para retornar a mi estado criogénico.
Una píldora de ánimo que me permita hacer lo que soy incapaz de hacer por mis propios medios: Retornar a mi estado de ánimo "Normal", si es que existe la normalidad en esta piscina de vómito que nos atrevemos a llamar "vida".
El tiempo pasa tan lentamente, que provoca meterse en el reloj a empujar las manecillas, que eviten la prolongación de esta agonía, del duro proceso del dolor del duelo. De sacarse el puñal que esta enterrado en lo profundo del corazón, de estancarse la sangre y considerar si es posible la supervivencia.
Tocar a la puerta de quienes no responden, y nadie viene a visitar, salvo quien no quiero que venga. Esto es la soledad, no estar solo sino más bien estar sin "ellos", sin esas personas que hacen del teatro del mundo, de la farsa de la existencia, algo más llevadero y soportable.
El miedo no me protegió, mis barreras no detuvieron la inundación, y todo acabó. Llegó la marea y con furia impetuosa arrasó todo a su paso, no dejó más que escombros, ruina, desesperación y miseria. Pero nada se puede esperar de diferente del género humano, más que trasegar, como siempre lo hacemos, entre el engaño y la decepción. La mentira es la felicidad y la verdad es la desdicha. Y en este alternar continuo entre lo falso y lo verdadero, me siento como en una rueda que gira muy rápido, y ya la náusea me hace imposible continuar.. que paren el mundo, que me quiero bajar!
domingo, 5 de septiembre de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Un nudo en la garganta (Párrafos sueltos)

"What the hell am I doing here? I don't belong here."
Creep-Radiohead
Tengo un nudo en la garganta, eso es evidente. A veces me siento triste y desolado sin motivo aparente. Pero ¿Quien puede explicar en palabras lo que el corazón siente?
Tengo una mente repleta de ideas de todos los colores, tengo ideas rojas y verdes, azules, naranjas y amarillas como el resplandor del oro, grises como la niebla y violetas color de anocheceres. Y a veces, en las noches, un líquido negro como las espirales vacías del universo, inunda mi mente, la llena toda cayendo hasta los ojos y me hace mirar mi realidad en un modo más oscuro.
Cierro mis ojos y mientras trato de volar hacia el país de los sueños, no puedo ni siquiera despegar mis pies de la tierra de la realidad.
Son pensamientos, que como veloces saetas atraviesan mi mente y se quedan atrapados en mi cabeza, flechas que no me permiten conciliar el anhelado sueño nocturno.. Es esa preocupación de perderlo todo, de sentirme al borde del abismo, al filo de caer al vacío, es también esa preocupación de querer desplegar las alas y volar hacia un nuevo cielo y una nueva tierra, pero sobreviene el temor cuando siento mis alas congeladas, inmóviles por el hielo de la incertidumbre..
Es común para mi, observar a mi alrededor y contemplar mi soledad, sentir el desdén de aquellos que me desprecia, de quien dice ser amigo y resultó ser otra cosa. Quizás fue culpa mía. Quizás todo esto lo es, aunque no sé de qué manera.

Siento el filo de un cuchillo romper mi espalda, siento el frío de una hoja de metal contra mi carne y después ¡el dolor! ¡Mucho dolor! Toco la herida con mis manos, quedan mis dedos cubiertos de sangre en un instante.. ¡Dolor, mucho dolo¡!Cómo duelen las puñaladas cuando son por la espalda! ¡Cómo duele el dolor cuando es sorpresivo, repentino como ráfaga de viento que todo lo destruye a su paso!¡Cómo duele el dolor!
Pero basta de poesía, ha llegado un pensamiento que me conmociona.. he visto la sombra, me mira directo a los ojos y veo el frío de su mirada, veo a Maquiavelo eb sus ojos... retumban en mi mente sus palabras, repetidas cinco siglos después.. "Procure el príncipe conservar el Estado y los medios le serán considerados honrosos".. no es otra cosa que el fin que justifica los medios.. despierto y me doy cuenta que solo soy un medio de sus fines.. Mirarle es como verme a un espejo ¿Será posible?
Me duele saber que todas mis voces ya no son solo mis voces. Sé que suena egoísta y tal vez lo sea, pero pienso que es más bien el miedo que me trastorna. Mis voces, mis queridas voces muchas de mis preferidas que me han acompañado en el paso del tiempo, ahora suenan más apagadas. Solo una voz me llama con igual intensidad, me guía a través del desierto. Solo un brazo quiere sacarme del pozo.

Duele ser la pieza que no encaja en el rompecabezas..
Ahora pienso en mi nombre, Santiago.. Viene de la tradición hebrea y su significado no puede ser más legendario "El que se aferra al talón de otro, lo derriba y lo suplanta"
Quizás alguien me derribó y me suplantó, y sin embargo siento cicatrizar mi herida y me siento vivo otra vez.. Como decía el grandísimo Nietzsche, "Lo que no me mata, me hace más fuerte". Y la fuerza ya no es para mi aferrarme a los talones de otro, sino más bien sostenerme de pie y no dejarme derribar de nadie..
Tengo una mente repleta de ideas de todos los colores, tengo ideas rojas y verdes, azules, naranjas y amarillas como el resplandor del oro, grises como la niebla y violetas color de anocheceres. Y a veces, en las noches, un líquido negro como las espirales vacías del universo, inunda mi mente, la llena toda cayendo hasta los ojos y me hace mirar mi realidad en un modo más oscuro.
Cierro mis ojos y mientras trato de volar hacia el país de los sueños, no puedo ni siquiera despegar mis pies de la tierra de la realidad.
Son pensamientos, que como veloces saetas atraviesan mi mente y se quedan atrapados en mi cabeza, flechas que no me permiten conciliar el anhelado sueño nocturno.. Es esa preocupación de perderlo todo, de sentirme al borde del abismo, al filo de caer al vacío, es también esa preocupación de querer desplegar las alas y volar hacia un nuevo cielo y una nueva tierra, pero sobreviene el temor cuando siento mis alas congeladas, inmóviles por el hielo de la incertidumbre..
Es común para mi, observar a mi alrededor y contemplar mi soledad, sentir el desdén de aquellos que me desprecia, de quien dice ser amigo y resultó ser otra cosa. Quizás fue culpa mía. Quizás todo esto lo es, aunque no sé de qué manera.

Siento el filo de un cuchillo romper mi espalda, siento el frío de una hoja de metal contra mi carne y después ¡el dolor! ¡Mucho dolor! Toco la herida con mis manos, quedan mis dedos cubiertos de sangre en un instante.. ¡Dolor, mucho dolo¡!Cómo duelen las puñaladas cuando son por la espalda! ¡Cómo duele el dolor cuando es sorpresivo, repentino como ráfaga de viento que todo lo destruye a su paso!¡Cómo duele el dolor!
Pero basta de poesía, ha llegado un pensamiento que me conmociona.. he visto la sombra, me mira directo a los ojos y veo el frío de su mirada, veo a Maquiavelo eb sus ojos... retumban en mi mente sus palabras, repetidas cinco siglos después.. "Procure el príncipe conservar el Estado y los medios le serán considerados honrosos".. no es otra cosa que el fin que justifica los medios.. despierto y me doy cuenta que solo soy un medio de sus fines.. Mirarle es como verme a un espejo ¿Será posible?
Me duele saber que todas mis voces ya no son solo mis voces. Sé que suena egoísta y tal vez lo sea, pero pienso que es más bien el miedo que me trastorna. Mis voces, mis queridas voces muchas de mis preferidas que me han acompañado en el paso del tiempo, ahora suenan más apagadas. Solo una voz me llama con igual intensidad, me guía a través del desierto. Solo un brazo quiere sacarme del pozo.

Duele ser la pieza que no encaja en el rompecabezas..
Ahora pienso en mi nombre, Santiago.. Viene de la tradición hebrea y su significado no puede ser más legendario "El que se aferra al talón de otro, lo derriba y lo suplanta"
Quizás alguien me derribó y me suplantó, y sin embargo siento cicatrizar mi herida y me siento vivo otra vez.. Como decía el grandísimo Nietzsche, "Lo que no me mata, me hace más fuerte". Y la fuerza ya no es para mi aferrarme a los talones de otro, sino más bien sostenerme de pie y no dejarme derribar de nadie..
martes, 6 de abril de 2010
El miedo y el valor
¿Y qué pasaría si te enfrentaras cara a cara con uno de tus peores miedos? ¿Cómo no salir corriendo del peligro que se ha tragado a tantos otros?¿Cómo no huir velozmente de la Hidra, que cuando le cortas la cabeza, nacen otras dos? ¿Cómo no huir de la Medusa y su poder de petrificar, del Minotauro, y de las demás criaturas que representan nuestros peores temores?
Hace falta valor, litros y litros de valor.. toneladas de valor para mirar a Medusa a la cara y que se refleje en su propia miseria.. Kilogramos de valor para lanzar una roca sobre la cabeza "inmortal" de la Hidra y dejar su eternidad solo en el nombre.. Valor es lo que hace falta para enfrentar los peores temores.. pero es un bien tan escaso y tan difícil de encontrar cuando llegan todos los problemas juntos como en una maldición gitana.. cuando se tiene que sufrir por dolores inevitables, que se escapa de nuestras manos controlar y detener, cuando en cada mirada de hombre se ve el fuego maldito de la hipocresía.. Dolor y miedo marcan nuestra senda por el mundo... Y yo que he estado al borde de la rendición total, de la desesperación, de la renuncia absoluta cuando se acaban hasta las ganas y los ímpetus de vivir, cuando lo unico que se quiere es dormir y no despertar... Yo no se de que extraño y etereo lugar siempre he sacado las toneladas de valor que se requieren para enfrentar este mundo hostil.. No se de donde sale el valor que requiero para seguir viviendo ante las circunstancias que cada día se tornan más dificiles... Pero el valor existe, y me entrega la Espada de Heracles para seguir mi camino, continuar con mi lucha, mirar a los ojos a mis miedos y pretender que ya no les temo.. para así vencerlos de una vez por todas..
"Cualquier cosa es posible si tienes suficiente valor" J.K. Rowling
"Hace falta más valor para sufrir que para morir." Napoleón I Bonaparte
"Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor" A. Einstein
Hace falta valor, litros y litros de valor.. toneladas de valor para mirar a Medusa a la cara y que se refleje en su propia miseria.. Kilogramos de valor para lanzar una roca sobre la cabeza "inmortal" de la Hidra y dejar su eternidad solo en el nombre.. Valor es lo que hace falta para enfrentar los peores temores.. pero es un bien tan escaso y tan difícil de encontrar cuando llegan todos los problemas juntos como en una maldición gitana.. cuando se tiene que sufrir por dolores inevitables, que se escapa de nuestras manos controlar y detener, cuando en cada mirada de hombre se ve el fuego maldito de la hipocresía.. Dolor y miedo marcan nuestra senda por el mundo... Y yo que he estado al borde de la rendición total, de la desesperación, de la renuncia absoluta cuando se acaban hasta las ganas y los ímpetus de vivir, cuando lo unico que se quiere es dormir y no despertar... Yo no se de que extraño y etereo lugar siempre he sacado las toneladas de valor que se requieren para enfrentar este mundo hostil.. No se de donde sale el valor que requiero para seguir viviendo ante las circunstancias que cada día se tornan más dificiles... Pero el valor existe, y me entrega la Espada de Heracles para seguir mi camino, continuar con mi lucha, mirar a los ojos a mis miedos y pretender que ya no les temo.. para así vencerlos de una vez por todas..
"Cualquier cosa es posible si tienes suficiente valor" J.K. Rowling
"Hace falta más valor para sufrir que para morir." Napoleón I Bonaparte
"Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor" A. Einstein
miércoles, 3 de febrero de 2010
Una carta de amor...

En mi vida, hasta ahora, solo he escrito una carta de amor... Una sola a pesar de las muchas historias que hay escritas en mi corazón. Transcurrían mis días de colegio, y entre las clases y los timbres, los uniformes y cuadernos, iba surgiendo una ilusión alimentada por poemas que aparecían tras la fría pantalla de mi celular. Palabras que encienden las hogueras y también las apagan, palabras que pueden significar la vida o la muerte, palabras que construyen el mundo y llevan a su colapso... Mediante palabras, quise expresar la enorme riqueza de ese sentimiento casi infantil, la inocencia y la pureza de una idea que en ese momento representaba el amor.
La idea de la carta surgió de una mezcla de incertidumbres, pues a pesar del corto tiempo, parecía haber más monedas de un lado de la balanza (del mío por supuesto), donde abundaban mensajes, llamadas e invitaciones a salir. De modo que la carta sería la solución perfecta! Sería una forma ideal de expresar mis sentimientos en la relación.
Entonces, me dispuse en una de las aburridas clases del colegio, a decorar la márgen de una hoja de cuaderno. El diseño consistía en diferentes dibujos, de varios tamaños y formas, todos ellos muy abstractos, que tomaban vida con las delicadas lineas del micropunta negro. Cubos, rombos, círculos, corazones (por supuesto), caras felices, polígonos y formas más abstractas, inspiradas en la naturaleza, darían vida a la márgen de mi epístola.
- Eso tan feo! - Decía con orgullo mi amigo el buen dibujante. Con la inseguridad propia de mis 15 años contesté:
- Oe, hágamele un dibujo para que quede bonita -
La respuesta fue rotunda:
- Es mucho más especial para ella si la hace usted -
Tenía razón. ¿En qué estaba pensando? ¿Hasta donde me habían llevado mis inseguridades? Lo valioso es la acción, el puño y la letra, el esfuerzo depositado en un solo pensamiento... es el movimiento lo que realmente cuenta, el paso de la potencia al acto, la materialización de una emoción.. Eso es una carta de amor..
Después de dos días de colegio, terminé la dichosa márgen. A mi me parecía estéticamente presentable, aunque mis amigos insistían en que era muy fea. Ahora, llegaba lo más importante.. el contenido de la carta..¿Qué se supone que debe decir o no decir una carta de amor? Deje que mi corazón hablara, apagué el cerebro por un momento e hice a mis manos herramientas del sentimiento profundo que me consumía. Así nació la carta, con su título de 4 letras, con la mejor caligrafía que pude entregar y con un mensaje totalmente ajeno al que al principio pensaba, pues, tal como afirma Rousseau, uno de mis filósofos políticos favoritos, pero que también pensaba en otros campos de la vida. Él expresa:
"Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho."
En todo caso, la di por terminada. Era un Sábado en la noche y me encontré con mi novia en un sitio concurrido de la ciudad. En plena zona rosa, saludándo amigos, decidiendo que hacer y como hacerlo, me dijo que no quería fiestas y que tenía ganas de hablar. Terminamos yendo a cine un rato, nada mejor para distraer la mente y hacer crecer las expectativas del momento de la entrega de la carta. Ese sería el final, sería el evento que cerraría con broche de oro una noche sublime entre mi novia y yo. Después de la película, mala por cierto, nos dirigimos a tomar café, a un sitio que todavía recuerdo por los sucesos de aquella noche.
Nos sentamos frente a frente, tomados de las manos, hablando de todo un poco y mientras me bebía un café con licor, observaba su mirada nocturna, femenina y brillante como la luna misma...
Estaba absorto en su mirada cuando las palabras, como puñales rompieron el silencio de mi mente:
- Estaba pensando, y creo que lo mejor es que los dos nos demos un tiempo.
Dijo ella con titubeos entre cada palabra.
Después de la bomba.. el caos.. A esa frase siguió un silencio. Tras el silencio, un ruido sórdido, complejo, aturdidor, infinito.
Bla bla bla bla bla.. explicación tras explicación, de algo que no podía ser más obvio. Palabras que tenían como objetivo hacer más llevadero el dolor, pero que no tenían sentido para mi.
- Te entiendo, y no hay problema.. tómate el tiempo que quieras- Dije con la convicción de que sería lo mejor para ella, pero no para mi.
Aún faltaba algo por decir. Era un te quiero en forma de carta de amor, que debía ser entregado. Era el pensamiento que me invadía. La carta se había convertido en un adorno ridículo. Todo, absolutamente todo estaba dicho en una frase de ella. La carta no podría cambiar nada, no podría retrasar lo inevitable. Era un absurdo, era lo que es la palabra cuando deja de cobrar sentido.. Era la nada! Pero la nada debía ser entregada.. para no conducir al vacío terrible de la angustia, para no dejar lugar a la duda saltarina que tantos estragos hace en la cabeza. "¿Qué hubiera pasado si se la hubiera entregado?"
Al final, me armé de valor y dije:
- Yo quería entregarte esto-
Le entregué el sobre. Después, la despedida.
- Yo te acompaño hasta tu casa-
Y nuevamente, el silencio que se apoderó de todos los rincones del taxi. Y luego, rumbo a mi casa, solo, con ganas de beberme cualquier cosa que tuviera licor, de embriagarme para ahogar las penas, ignorante de que a veces éstas no es que sepan nadar, sino que necesitan mucho licor para ahogarse..
El tiempo pasó, los días, los meses y los años, borraron las heridas que dejó el pasado. Sin embargo, aún no he vuelto a hacer una carta de amor. La he intentado por varios medios, a mano, en computador.. Pero no ha habido forma de llevarlas a algún final.
Quizás, lo doloroso y lo triste de esta historia explique, solo en parte, por que solo en mi vida ha existido una y solo una carta de amor.
sábado, 9 de enero de 2010
El paso del tiempo...
Me siento atrapado en la linealidad del tiempo. Sin la facultad de regresar al pasado y literalmente borrar todos los errores que he cometido, en especial los más recientes y los que más me afectan. Sin la facultad tampoco de viajar al futuro que seguramente será más cómodo, cuando el paso del tiempo amaine las consecuencias de dichas equivocaciones, cuando la vida sea más alegre y sin el peso insoportable del arrepentimiento... y de la soledad.
Si pudiera escoger entre revivir el pasado para corregirlo, o llegar al futuro, seguramente me inclinaría por la segunda opción. No es mi culpa, así soy, impaciente como todos los seres humanos, con el agravante de mi edad y de mi generación. "Que mundo hostil, sufrir fue permitido", canta Andrés Calamaro en Minibar... y aunque nadie duda de la utilidad del sufrimiento, nadie puede negar que hay momentos que se torna insoportable, que hasta el más poderoso Atlas puede sucumbir ante el mundo pesado del dolor..
Me siento atrapado en la linealidad del tiempo, siempre encerrado en la prisión de la ansiedad, con una intensa sensación de rabia debida a motivos inaceptables e inaceptados. Siento esa necesidad permanente de huir de mi realidad, de adelantar el tiempo como se adelanta una película para ver si yo también tengo un final feliz, aunque sea temporal.
Así me siento, añorando el futuro con nostalgia, como si ya hubiera sucedido. De igual modo, veo con ansiedad el pasado, como si pudiera volverlo a vivir. "Hier encore, J'avais vingt ans, Je gaspillais le temps, En croyant l'arrêter", decía Aznavour en una de mis canciones favoritas. Es curioso como sentimos esas ganas de querer volver también a lo conocido, a lo que ya pasó, donde ninguna sorpresa amarga nos destroze el alma, donde ningún error nos lastime con dolor, donde no haya arrepentimiento porque sencillamente se pueden cambiar las cosas, donde se corte de raiz la mala hierba..
"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado." Decía, muy acertadamente, García Márquez en El Amor en los tiempos del Cólera. Para mi al igual que para Florentino Ariza, no queda más opción que resignarme al indolente paso del tiempo.
Si pudiera escoger entre revivir el pasado para corregirlo, o llegar al futuro, seguramente me inclinaría por la segunda opción. No es mi culpa, así soy, impaciente como todos los seres humanos, con el agravante de mi edad y de mi generación. "Que mundo hostil, sufrir fue permitido", canta Andrés Calamaro en Minibar... y aunque nadie duda de la utilidad del sufrimiento, nadie puede negar que hay momentos que se torna insoportable, que hasta el más poderoso Atlas puede sucumbir ante el mundo pesado del dolor..
Me siento atrapado en la linealidad del tiempo, siempre encerrado en la prisión de la ansiedad, con una intensa sensación de rabia debida a motivos inaceptables e inaceptados. Siento esa necesidad permanente de huir de mi realidad, de adelantar el tiempo como se adelanta una película para ver si yo también tengo un final feliz, aunque sea temporal.
Así me siento, añorando el futuro con nostalgia, como si ya hubiera sucedido. De igual modo, veo con ansiedad el pasado, como si pudiera volverlo a vivir. "Hier encore, J'avais vingt ans, Je gaspillais le temps, En croyant l'arrêter", decía Aznavour en una de mis canciones favoritas. Es curioso como sentimos esas ganas de querer volver también a lo conocido, a lo que ya pasó, donde ninguna sorpresa amarga nos destroze el alma, donde ningún error nos lastime con dolor, donde no haya arrepentimiento porque sencillamente se pueden cambiar las cosas, donde se corte de raiz la mala hierba..
"La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado." Decía, muy acertadamente, García Márquez en El Amor en los tiempos del Cólera. Para mi al igual que para Florentino Ariza, no queda más opción que resignarme al indolente paso del tiempo.
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