Media de Sertralina.. y a dormir. Más Prozac y menos Platón. Creo que en este momento vendrían bien unas 35 gotitas de valeriana, para tranquilizar la mente, para retornar a mi estado criogénico.
Una píldora de ánimo que me permita hacer lo que soy incapaz de hacer por mis propios medios: Retornar a mi estado de ánimo "Normal", si es que existe la normalidad en esta piscina de vómito que nos atrevemos a llamar "vida".
El tiempo pasa tan lentamente, que provoca meterse en el reloj a empujar las manecillas, que eviten la prolongación de esta agonía, del duro proceso del dolor del duelo. De sacarse el puñal que esta enterrado en lo profundo del corazón, de estancarse la sangre y considerar si es posible la supervivencia.
Tocar a la puerta de quienes no responden, y nadie viene a visitar, salvo quien no quiero que venga. Esto es la soledad, no estar solo sino más bien estar sin "ellos", sin esas personas que hacen del teatro del mundo, de la farsa de la existencia, algo más llevadero y soportable.
El miedo no me protegió, mis barreras no detuvieron la inundación, y todo acabó. Llegó la marea y con furia impetuosa arrasó todo a su paso, no dejó más que escombros, ruina, desesperación y miseria. Pero nada se puede esperar de diferente del género humano, más que trasegar, como siempre lo hacemos, entre el engaño y la decepción. La mentira es la felicidad y la verdad es la desdicha. Y en este alternar continuo entre lo falso y lo verdadero, me siento como en una rueda que gira muy rápido, y ya la náusea me hace imposible continuar.. que paren el mundo, que me quiero bajar!