
La buseta fue frenando lentamente. Me monté, como siempre con un poco de recelo y agitación. "No hay puestos", comprendí de inmediato.
-Mijo, móntese aquí adelante que hay puesto- dijo amablemente el conductor.
-Gracias-Expresé entre dientes presurosamente.
Me atravesé sin mucho cuidado por entre la registradora hasta llegar al asiento del lado del conductor. "Tiene menos visibilidad" pensé. Tal pensamieento me entristecía, porque disfrutaba mucho de la posibilidad de ver las cósas a través de la ventana del vehículo.
Sin embargo, miré y comencé a pensar en amores y en corazónes rotos (vueltos mierda), cuando, de repente, me asusté. "¿Por qué siempre pienso con precisión?" Es definitivo: En el lenguaje de lo íntimo y lo inexpresable, esta escondida la precisión de la palabra. Sin la mirada del otro, el pensamiento discurre claro como agua de manantial.
"Voy a dejar de pensar guevonadas" Me dije.
Al instante, miré por entre el vidrio que me separaba del aire manizaleño, de la realidad, y vi a una niña, a una niña de mis ojos: Era Mariana, mi mejor amiga... Andando con su chaqueta negra y roja, de la mano con su padre, en su uniforme de colegio, con su rostro tierno y sus ojos infantiles. "¡Qué linda es!".
La ví pasar e intenté alcanzarla con la mirada, pero fue inútil. Me percaté del sonido del motor de la buseta y entre mis pensamientos, solo uno retumbaba como tambor de hojalata "¿Y qué voy a hacer cuando ya no esté aqui?¿Cuando mire por la ventana y no conozca a nadie? ¿Cuando nada me sea familiar y me ahogue entre las nubes de smog y el tráfico catasrófico?"
Dirigí mi mirada hacia la ventana frontal, por pura costumbre, y pasó en forma rauda un automóvil negro. "Es la filósofa", me dije. Fue la doctora que expuso sobre el tiempo en el foro de filosofía. Ella me motivó, de forma impersonal, a leer "La insoportable levedad del ser".
Y pensé: "¿Cuál es el afán de lanzarme hacia el vacío?" La buseta paró justo donde necesitaba que se detuviera y me baje rápida y descuidadamente. Entre el poco hollín de la creciente ciudad camina un hombre preso de la precisión de sus pensamientos.
-Mijo, móntese aquí adelante que hay puesto- dijo amablemente el conductor.
-Gracias-Expresé entre dientes presurosamente.
Me atravesé sin mucho cuidado por entre la registradora hasta llegar al asiento del lado del conductor. "Tiene menos visibilidad" pensé. Tal pensamieento me entristecía, porque disfrutaba mucho de la posibilidad de ver las cósas a través de la ventana del vehículo.
Sin embargo, miré y comencé a pensar en amores y en corazónes rotos (vueltos mierda), cuando, de repente, me asusté. "¿Por qué siempre pienso con precisión?" Es definitivo: En el lenguaje de lo íntimo y lo inexpresable, esta escondida la precisión de la palabra. Sin la mirada del otro, el pensamiento discurre claro como agua de manantial.
"Voy a dejar de pensar guevonadas" Me dije.
Al instante, miré por entre el vidrio que me separaba del aire manizaleño, de la realidad, y vi a una niña, a una niña de mis ojos: Era Mariana, mi mejor amiga... Andando con su chaqueta negra y roja, de la mano con su padre, en su uniforme de colegio, con su rostro tierno y sus ojos infantiles. "¡Qué linda es!".
La ví pasar e intenté alcanzarla con la mirada, pero fue inútil. Me percaté del sonido del motor de la buseta y entre mis pensamientos, solo uno retumbaba como tambor de hojalata "¿Y qué voy a hacer cuando ya no esté aqui?¿Cuando mire por la ventana y no conozca a nadie? ¿Cuando nada me sea familiar y me ahogue entre las nubes de smog y el tráfico catasrófico?"
Dirigí mi mirada hacia la ventana frontal, por pura costumbre, y pasó en forma rauda un automóvil negro. "Es la filósofa", me dije. Fue la doctora que expuso sobre el tiempo en el foro de filosofía. Ella me motivó, de forma impersonal, a leer "La insoportable levedad del ser".
Y pensé: "¿Cuál es el afán de lanzarme hacia el vacío?" La buseta paró justo donde necesitaba que se detuviera y me baje rápida y descuidadamente. Entre el poco hollín de la creciente ciudad camina un hombre preso de la precisión de sus pensamientos.