
¿Por qué de madrugada? Quizás porque es allí donde realmente nos asaltan nuestros pensamientos más furtivos, donde lo esquivo hace presencia, al amparo de la oscuridad casi nocturna.
Erase una vez un pensamiento muy poderoso que no me dejaba dormir, que me turbaba de tal modo que recorría mi mente a paso lento pero firme en la penumbra violeta del amanecer. Pero, ¿Cómo puede sobrevivir semejante idea tan torturadora y caminar tan tranquila por la mente humana? Eso pasa cuando la cabeza se vuelve un caldo de cultivo de obsesiones.. y ¿Qué necesitan las obsesiones para nacer, crecer, subsistir y enquistarse en el pensamiento del hombre?
Requieren de una mente alcoholizada, dopada de licor que se sorprende al despertar torturada de dolores y pesadumbres que creyó dejar atrás. Se requiere de una enorme dosis de arrepentimiento, que logre preguntarse constantemente "¿Qué hubiera pasado si?". Se requiere del ocio, pues en mentes que están en constante estrés, en constante producción intelectual no puede germinar la semilla de los pensamientos furtivos. Y no se requiere, pero ayuda mucho verte. Verte y pensar en ti. Mirar tus ojos y saber que ya no los puedo descifrar. Verte y al mismo tiempo no verte. Mirarte de un modo tan sorpresivo, ver que apareces de un modo tan repentino como una flor al lado del camino que se observa mientras se viaja a toda velocidad. Verte y extrañarte, y no saber si te estoy extrañando a ti o al pasado. Si. Es eso último. Eso es lo que me hace cometer tonterías, lo que me hace decirte tonterías y que los demás me tomen por tonto y me lancen una mirada compasiva de: "¡Qué pesar del loco, del alcohólico, del despechado!". Definitivamente es eso, basta con mirarte para que los pensamientos furtivos de mi cabeza me atormenten de madrugada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario