lunes, 16 de marzo de 2009

Cara a cara: El oficio de un periodista.

Camino a mi casa, decidí desviarme de la ruta acostumbrada, y teniendo en cuenta la hora, tomé la Avenida Santander, y mientras caminaba rapidamente, con frialdad, me encontré con Adielita, una de las personas que hace los oficios varios en mi colegio. La saludé y sostuvimos una corta conversación de conocidos. Me preguntó sobre la desagradable experiencia del batallón, y sobre temas varios, incluso sobre mi mejor amigo, que está en los Estados Unidos. Yo contesté animadamente, hasta que ella se despidió y comenzó a correr detrás de la buseta que la llevaría a su hogar. De repente un pensamiento atravesó mi mente, como una flecha de ballesta atraviesa el pecho de un infortunado, como un dardo que planea por los aires hasta dar en el blanco... Era el pensamiento de que me había encontrado con el origen de mi oficio de periodista.

No es que yo tenga la idea pretenciosa de considerarme un periodista. No. Para eso me falta mucho, pero si hago las veces del periodista. Se puede decir que desempeño un oficio de periodista, a través de dos trabajos importantes. El primero, como corresponsal del periódico local en el colegio, y el segundo como asistente de dirección del noticiero de mi colegio. Son dos oficios netamente institucionales, pero que siempre han significado mucho para mi. Aunque en un mundo de grandes noticias, de informativos prestigiosos y periodistas importantes, mi función como comunicador institucional puede pasar mucho más que desapercibida. Sin embargo, para mi, tratar de ser periodista tiene un impacto muy fuerte en mi configuración emocional, en mi autoestima.

Pero encontrarme cara a cara a Adielita, la persona a la que le hice mi primera crónica periodística de verdad, fue todo un suceso. A pesar de verla a diario en el colegio, no me habia detenido a pensar en los dos años que llevo ejerciendo mi oficio en lo que en realidad me motivo a dedicarle tiempo a un oficio que en ocasiones es poco grato en mi colegio.
Mi verdadera motivacion son las personas, sus sonrisas, las historias que hay detrás del papel, detrás de lo que todo el mundo ve. Es el alma de la gente lo que debe motivar al periodista a informar, a hacerse uno con la noticia, pero mirándola con imparcial objetividad.

Cuando hace dos años acepté convertirme en el corresponsal, no fue pensando en convertirme en el lambezuelas de nadie, o en simplemente un mecanismo por medio del cual el colegio se da publicidad en un medio escrito. Lo acepté, lo aceptamos, porque sin mi inseparable compañero Luis Felipe Molina no sería nadie. Lo aceptamos, convencidos de que sería para aprender, para mejorar, para informar acerca de lo que pasa y que nadie ve. Aceptamos con una maleta llena de ilusiones, de proyectos, de articulos... muchos de los cuales nunca se cumplieron y fueron como sueños dejados al aire. Esos proyectos que se desvanecen, pero que van quedando como anécdotas en el tiempo...



Nunca pense que en muchos casos el tedio me dominaría. para convertirme, en ocasiones, en un simple mecanógrafo que informa lo que otros quieren decir. Nunca he estado de acuerdo con hacer las cosas por encargo, con informar lo que otros quieren que se informe. Da lo mismo si es al servicio de un cartel mafioso o del rector de un colegio. La información nunca debe ser manipulada. Sin embargo, el hecho de que sea un medio institucional implica que debe tenerse un control sano sobre los contenidos, respetando las libertades. Pero también hay que tratar de que el contenido le guste a toda la comunidad educativa..

Mi oficio de periodista hace parte de mi realización personal. Algún día sueño con llegar a ser periodista, no porque quiera ser un abogado incapaz de ejercer su propia profesión, sino porque quiero complementar el ejercicio del derecho, haciendo opinión, generando la información. Es un complemento a mi carrera y a la vida de todo hombre. Es un honor para cualquier profesional de cualquier campo, desempeñar el oficio del periodista. Sin embargo, creo que mi lugar esta en otros campos, y que me hace falta más empatía y menos seriedad para ser un buen comunicador social.

El oficio de un periodista va mas allá de dar información, involucra ser parte de la realidad, estar permanentemente informado, sin tomar partido pero mostrando interés por el suceso del que se va a informar. El periodista debe ser un hombre que conceptualice la noticia, que la "digiera", la analice y la interprete, que la comprenda desde varios puntos de vista, ojalá desde varios aspectos culturales. Debe ser un hombre objetivo, capaz de redactar, hacer guiones, tomar fotos, hacer filmaciones, ediciones, locuciones.. un hombre todo terreno.
Para mi, de las personas que conozco quien se acoge mejor a esta descripción es Luis Felipe Molina, por su enorme potencial, su capacidad de trabajo, su sentido de la justicia y la objetividad. Mol, Gracias por ser mi maestro, y enseñarme tantas cosas.

2 comentarios:

Juandesco dijo...

uy que profundo esa no me la sabia jajaj crei que era solo la intencion de molina la de ser periodista XD

LuisF. dijo...

Por fin publico algo en mi entrada favorita de todo el tiempo. Cara a Cara el oficio del periodista. Gracias por el apoyo ;D