Se puede decir, sin temor a caer en el error, que la dinámica de ciudad de Manizales gira en torno al gran suceso anual de las ferias.
Manizales en ferias es otra ciudad. Las calles se llenan de luces y colores. Se arman carpas, chivas, bulevares, y bebederos varios solo para la ocasión. Abunda la gente, mientras propios y extraños disfrutan de la gran fiesta, bañada por el licor casi siempre.
Esta es la fiesta del Ron Viejo de Caldas, uno de los mejores del mundo segun el premio al sabor superior del ITQI en Bélgica. En particular, el ron es uno de mis favoritos ya que su sabor es fuerte pero no me provoca nauseas como el del aguardiente. Ademas no es amargo y es dorado como la miel.
Pero también es la fiesta del Aguardiente Cristal, la bebida obligada de la feria, por ser mucho más económico que el ron y el favorito de muchos. A pesar de ser estos dos licores los "hechos en casa", fabricados por la ILC (Industria Licorera de Caldas), la feria de Manizales es la fiesta del licor en general. La cerveza se toma las calles y en los lugares más inéditos como la entrada de La Suiza, o de Juan Valdez, se venden litros de cerveza. Las calles se inundan de esta bebida fermentada.
Pero la Feria de Manizales no es solo licor, es una gigantesca celebración. Es la fiesta de la cultura manizaleña y de todos los símbolos que nos hacen sentir parte de esta hermosa ciudad. Hay conciertos, espectáculos, exposiciones tablados, y eventos deportivos y culturales. Es una programación para todos los gustos: Desde los más refinados y exclusivos hasta los menos afortunados que rayan en lo vulgar.
Para mi, la Feria nunca fue la ocasión de disfrutar, rumbear y parrandear. Para la mayoría de mis conocidos si lo fue, durante casi todo el bachillerato. Pero en la 53 feria de Manizales (dudo que los que mas la disfrutaron sepan que numero era) , llegó la ocasión para desquitarme y sentir de verdad lo que significa la feria.
Lejos de ser una oportunidad para degenerarme, alcoholizarme excesivamente, y entregarme a la vida nocturna como un animal, la Feria me brindo ocasión de disfrutarla con responsabilidad, de encontrarme con casi todos mis amigos y pasar tiempo de calidad con ellos. Disfruté al máximo estos 8 días, gracias a la variedad de planes en los que pude estar.
Esta semana fue algo surreal. Monte en dos chivas, entre a "Lemon" y recuperé mi vida de soltero. Tuve la oportunidad de conocer mejor a los amigos de Luis, los que el llama "la gente de Armenia". Son el tipo de personas que me despiertan admiración y con los que me agrada estar.
Además pude disfrutar con mis amigos del Parque, con Pablo y con Natico.. El día de los juegos artficiales fue sin duda, el mejor de las ferias (y no me tome ni una copa).
Pero en cierta medida, me siento un poco agotado por las festividades. Sin embargo, fue una semana completa de felicidad. Es una sensación dificil de explicar, pero creo que el ambiente de la feria es tan mágico que despierta una enorme alegría entre propios y extraños. Es por esto que creo que la 53 feria de Manizales es una ocasión para el recuerdo... Tal como dice su lema, "Una feria para quitarse el sombrero!"
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